FilosofeandoI ❤ Madrid

Érase una vez, un barrio llamado Lavapiés.

Desde luego se ha convertido en mi barrio, mi casa y mi gente. 21 días me han llevado a experimentar lo que siempre había querido y nunca me había atrevido a hacer, pero que llevo casi un año planificando. Gracias Andrés por adoptarme en la madriguera durante este tiempo, aunque bueno, se nos ha pasado demasiado rápido, ¿no?, apenas pensamos que han pasado cinco días. Bueno, y no solo la adopción, la paciencia con el baño y mis traumas por la cortina infernal. ¡Bendita paciencia hijo mío!. Pero bueno lo importante es madurar, y ya no hay vergüenzas. Tampoco olvidar lo cocinillas que eres, aunque al final yo no te pude hacer la tarta porque compartíamos virus estomacal, pero queda pendiente ya lo sabes.

Han sido unos días cargados de actividades, aunque me voy con la sensación de que me queda todo por hacer, vamos, me ha dado tiempo hasta recuperarme del dichoso virus estomacal que ha recorrido medio Madrid. Gracias María por tu ayuda, sin tí no habría sido posible, jaja. Se puede decir que la experiencia ha sido de lo más estupenda, y ya han podido comprobar lo genial que soy en la convivencia, no es por echarme flores, pero es así, soy la pomada y ya. Me he podido encontrar con familia, amigos, conocer gente nueva… ¡Una maravilla oiga!.

Audiovisualmente es una Ciudad cargada y lista para pulir, gente con una creatividad alucinante y con unas ganas de trabajar tremendas. Cosa que estoy deseando hacer aquí cuando vuelva en el mes de enero. Por suerte entre los amigos están las productoras y esos proyectos extras que nos darán experiencia y fama en Madrid serán gracias a sus producciones y en las ganas de que participe en algunas de esas futuras maravillas, o al menos intentarlo. ¡Hay que intentarlo siempre!. Ahora me toca volver a la Ciudad de Cartagena, laboralmente muy a mi pesar ya que volvemos al dichoso paro, pero eso me ayudará a poder volver a la Capital lo antes posible. No tengo ganas de despedidas, no me gustan, mejor dejémoslo en Hasta luego ya que realmente, unos 60 días pasan bastante rápido. En Cartagena me espera cerrar unas charlas de efectos especiales en centros escolares con cristal de resina para que los niños experimenten en primera persona los efectos que se hacen en Madrid. Parece que no, pero también la responsabilidad de seguir formándome me persigue día a día y manteniendo y actualizando casi siete proyectos diarios entre unas cosas y otras.

Quizás es un post algo corto para todo lo vivido, pero hay cosas que no se pueden contar si no lo has experimentado, por eso, y por mucho más, tengo muchas ganas de Lavapiés.

En forma de galería, un poco del resumen de mis 21 días por Madrid

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