FilosofeandoI ❤ Madrid

Un turno de noche, una pringada en el metro y filosofeos varios

Quién me iba a decir que la llegada a Madrid iba a ser tan intensa, la verdad es que encontrar dos trabajos en poco más de un mes se me hizo sumamente gratificante, y que decir, que tengo hasta pisito propio ya, una pequeña cajita de zapatos de 20 metros cuadrados en pleno centro de Lavapiés. 

Los horarios quizás es lo que más me cuesta intercalar ya que hago 14 horas laborales al día y en uno de ellos se incluyen los fines de semana con 12 horas de jornada de trabajo.  Eso sí, casi libro medio mes. El aprendizaje quizás es lo que más me está costando llevar, cada empresa es un mundo, unos procedimientos por aquí, otros por allá,… De momento, estoy encantado, aunque se haga a veces demasiado complicado aprender tantas cosas, siempre es bueno conocer cosas nuevas. 

El viajar en metro cada día es una nueva odisea, el otro día parecía una sardina en lata, no cabíamos más y la gente nada oye, que no se esperaba al siguiente, eso debería de estar prohibido. (Ahí lo dejo)  Pues nada, todos los santos días voy con la línea 1 petadísima, después en el trasbordo voy mucho más cómodo ya que la  línea 10 apenas se llena y es muy espaciosa. En fin, deberíais de ver mis caras de “panic attack”. La historia tiene mucha fantasía y es que se han peleado en pleno vagón cual escena del Street Fighter. Ahora es cuando os cuento el salseo, pues resulta, que una monja se ha subido al vagón, y parece ser que una pandilla ha ocupado todos los asientos (vuelvo a repetir que se peta), y nada, la monja, inocentemente le ha dicho a uno de los miembros del grupo que si eran tan amables de cederles un asiento, ya que la mujer pues no podía estar así… en fin… pues el chico, que encima para rematar la faena le ha contestado a la señora como el culo, diciéndole que él no se levanta, a lo que todo el vagón (incluyendo los racistas), ya que el chico era de color le han realizado el paseo de la vergüenza a lo juego de tronos. Una mujer por un lado gritando que no tenía respeto, el chico, le ha llamado vieja en la cara, el racista/patriota amenazando al chaval de muerte y todo el vagón poco a poco más tenso. Menos mal, que llegaba ya a mi parada y he dejado todo el salseo dirección puerta del sur. 

Son días muy completitos la verdad. Perdonad que no esté haciendo demasiados Vblogs pero el tiempo de trabajo me consume gran parte de mi tiempo y el otro tiempo lo uso para dormir las horitas justas. De momento, me tendréis por escrito y muy pronto en vídeos nuevos.

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